miércoles, 27 de octubre de 2010

Ni siquiera le importo.

Me paso todas las noches pensando en él, todos los días pensando en él.
Como pensando en él, duermo soñando con él, veo la tele pensando en él.
Él es mi vida pero para el ni siquiera soy una parte mínima de la mía.
Empiezo a pensar que eso del amor es propio del consumismo, es propio de una persona que cree en San Valentín y en los cuentos de hadas.
Eso pensaba yo, pero cero que he estado equivocada toda mi vida.
Tanta ilusión por encontrar un príncipe, y la mayoría no pueden llamarse ni hombres.
Definitivamente, el amor eterno no existe, y quienes creen en él, que dejen de ver tantas películas románticas.

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